¿Por qué las personas se ven obligadas a poner su vida en riesgo para buscar un futuro mejor?
¿Cómo nos gustaría que nos trataran a nosotros si tuviéramos que vivir estas situaciones?
¿Por qué nos creemos superiores por haber nacido en Europa?
Estos últimos años estamos asintiendo a constantes humillaciones hacia las personas migrantes, que necesita respuesta. Humillaciones tanto a nivel personal (un policía que golpea con impunidad a un migrante) como a nivel social (bulos interesados contra los migrantes) y a nivel institucional (los CIES, las deportaciones, etc…). Las migraciones no son un problema sino la consecuencia de muchos problemas: pobreza, guerras, hambre, crisis climática y un sistema económico que -como decía el Papa Francisco- aplasta a pueblos enteros.
Todo esto nos lo planteamos en el Círculo de Silencio. En solidaridad con las personas migrantes DENUNCIAMOS las leyes que van en contra de los derechos humanos más elementales.
Los círculos de silencio son una respuesta más ante este maltrato a la dignidad humana. Ante la violencia contra las personas inmigrantes, en el año 2007 un grupo de franciscanos inicia esta acción en Toulouse que se ha ido extendiendo por muchas ciudades de todo el mundo.
Nuestro objetivo es apelar a la conciencia social acerca de situaciones de injusticia que afectan a migrantes y otros colectivos vulnerables. Los participantes nos colocamos de pie formando un círculo y guardamos silencio durante media hora, como gesto de denuncia y toma de conciencia. Muchas veces el acto incluye la lectura de un manifiesto, a veces seguido de música o símbolos visuales en el centro del círculo.
Somos un movimiento ciudadano que consideramos que la situación que viven muchas personas migrantes es extremadamente precaria y apelamos a la conciencia de quienes hacen las leyes, de quienes las aplican y de aquellos en cuyo nombre son hechas, para hacer posible una política más respetuosa con la dignidad de las personas.
Un gesto de solidaridad con las personas migrantes y refugiadas que pretende ayudar a tomar conciencia, interiorizar y ser un elemento de interpelación a la sociedad sobre la situación de extrema gravedad que muchas personas sufren en Europa.
Los círculos pretenden reimplementar una cultura no-violenta a través de una acción accesible a todo el mundo, en una actitud de respeto frente al que sufre y con la intención de abrir la mirada de la sociedad en el apoyo a estas leyes injustas.
En silencio como forma de acción que aglutina a personas de buena voluntad, que pudiendo tener confesiones, culturas o ideología diferentes, encuentran un lenguaje común en ese silencio solidario con los empobrecidos. La incidencia pública de los círculos de silencio en España se manifiesta principalmente a través de la visibilización y denuncia constante en el espacio público de las injusticias que afectan a personas migrantes y refugiadas. Estos actos ocurren mensualmente en decenas de ciudades y pueblos y reúnen a miles de personas de diversas creencias e ideologías, uniéndose en una protesta silenciosa que atrae atención social y mediática.

En España, el movimiento se encuentra presente en más de 50 ciudades y se ha celebrado en más de 120 en distintos momentos. Se reconoce el esfuerzo sostenido y la continuidad desde su inicio, en contraste con iniciativas esporádicas.
Aunque su impacto es fundamentalmente de sensibilización, en algunos casos sus demandas han sido recogidas por medios de comunicación y han influido en la agenda pública y en el debate sobre políticas migratorias.
Los distintos círculos de España nos coordinamos a través de un grupo de Whatsapp y recopilamos información en este blog.
En Zaragoza llevamos más de 13 años, y nos juntamos los primeros viernes de mes, a las 8 de la tarde en la Plaza de España unas 60-70 personas.
Participamos de forma estable 10 organizaciones: Acción Solidaria Aragonesa, Cáritas Diocesana de Zaragoza, Asociación de Inmigrantes Senegaleses de Aragón, Proyde, Comité Oscar Romero, Encuentro y Solidaridad, Delegación Diocesana de Migraciones, Centro de Solidaridad Proyecto Hombre, Centro Pignatelli y CVX Zaragoza.
Además de muchas personas que se acercan a título individual.

Al final del acto se lee un manifiesto que prepara cada mes una organización y terminamos con la canción “no me llames extranjero”
Cada mes subimos al blog de Zaragoza el manifiesto que se ha leído con alguna foto del acto.
Desde CVX Zaragoza y el equipo de migraciones del centro Pignatelli, entendemos que participar en el Círculo de Silencio es una forma más de tejer redes y estrechar lazos con personas y organizaciones con las que nos encontramos también trabajando contra el racismo, por la sanidad universal y la acogida a las personas refugiadas.
Os esperamos cada primer viernes de mes, en las escaleras de la Diputación de la Plaza de España de Zaragoza, a las 8 de la tarde, para reflexionar y denunciar la situación de extrema gravedad que tantas personas migrantes sufren en Europa.
Joaquín Felipe
Círculos de silencio y CVX en Zaragoza


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