Experiencia vivida sobre la charla «Metodología y estrategias en los procesos de reconciliación y conflictos».

Al inicio de la charla, tras presentarnos cada uno, fuimos compartiendo los motivos que nos habían movido para ir a escuchar la conferencia. Yo, concretamente, fui con dos amigas, y habíamos comentado, que tal como está nuestra sociedad y el mundo en la actualidad, estaría muy interesante oírla. Fuimos con la esperanza de conocer qué caminos seguir y como hacer en casos de conflictos que se dan en el día a día de cada uno y en nuestra sociedad.


Cuál fue nuestra sorpresa que nos encontramos una charla en la que se pretendía ayudarnos a transformarnos mediante el conflicto.


La ponente nos mostró 6 anclajes basados en la Espiritualidad Ignaciana (Ejercicios Espirituales). Nos invitó a ver cómo esos anclajes habían sido aplicados y vividos en nuestra vida. Para ello utilizó una dinámica muy práctica: debíamos representar nuestra vida en el curso de un rio. Donde podíamos dibujar todo aquello que pensásemos podría significar algo importante en nuestra vida (alegrías, tristezas, cambios, aportaciones, personas, decisiones, Dios presente y su acción sobre nosotros…).

Fuimos compartiendo, en pequeños grupos, cómo habíamos aplicado ese anclaje a lo largo de nuestro camino vital.


Como Dios es grande y se cruza en nuestras vidas, nos dimos cuenta de que el Primer anclaje, que es aceptar el “Principio y Fundamento”(¿Cuál es mi Fuente de Vida?), lo hemos acogido gracias a la bondad y gratuidad de Dios, que nos ha dado a conocer a quién pertenecemos y para quién debemos vivir.


El Segundo anclaje (Primera Semana) reconociéndonos vinculados a la Fuente de Vida, fue una llamada a reconocernos ofensores y dejarnos perdonar para poder empatizar con otros ofensores y disculparlos.


Así pasamos al Tercer anclaje (Segunda Semana) que es elegir, desde la libertad, separarnos de nuestro ego, dejar de poseer a nadie, no querer reconocimiento, confiando en que Jesús y la Fuente de Vida van trabajando en nuestros corazones. Esto es revestirnos de la humildad de Jesús.

Con el Cuarto anclaje (Tercera Semana), desde esta postura de humildad, sintiendo el perdón recibido de la Fuente de Vida los conflictos adquieren otra perspectiva porque, desde el camino de Jesús, solo podemos imitarlo en su respuesta ante la injusticia, actuando con firmeza desde la mansedumbre. De esta manera, perdonando a los que nos ofenden, siendo valientes y abrazados a Dios, podemos ayudar al otro a replantearse su postura y Jesús nos ayuda a perdonar hasta lo imperdonable.


El Quinto anclaje (Cuarta Semana) que nos presentó, resumió que cuando uno vive atado al Señor (Resucitado-Reconciliador), reconociendo su pecado y el mal que genera, sintiéndose perdonado y llamado, elige la humildad y decide manifestarse como Jesús, perdonando y decide, como Jesús, salir del conflicto e iniciar una nueva vida reconciliada.


Para finalizar entramos en el Sexto anclaje (Contemplación para alcanzar Amor), con la alegría de sentirnos perdonados y agradecidos a la Fuente de Vida, nos invita a vivir todo este camino desde la comunión con Dios en la reconciliación, tener ese proyecto de construcción del reino y a reconocernos como actores principales de esa reconciliación y construcción del reino.
Igual que a San Ignacio, la herida le llevó a conocer al Señor y transformar su vida, nosotros fuimos invitados a transformar nuestra vida desde el conflicto.

Muchas gracias a Miryam Aranzadi por esta charla dinámica tan llena de Espíritu Santo.

Menchu Terol (MIES)
María Jesús Pérez (CVX Adonai en Alicante)

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