La palabra “compasión” proviene del latín compassio, palabra compuesta por las voces con- (“junto a”) y patior (“padecimiento”, “sufrimiento”), por lo que su sentido podría entenderse como “sufrir junto al otro” o “sufrir por el otro”.
Mientras que, en muchas ocasiones el lenguaje humano es la indiferencia, el lenguaje de Dios es la compasión. Sentir compasión, sufrir junto al otro, nos salva de estar encerrados en nosotros mismos. Abre los ojos a lo que te rodea, nada de lo que les pasa a los otros es indiferente para tu vida. Ponerse en los zapatos de los demás nos ayuda a comprender otros puntos de vista, otras formas de afrontar las situaciones, también los conflictos.
¿Siento compasión o indiferencia ante lo que pasa a otros?


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