Frente a estructuras de pecado, estructuras de gracia.

Vivimos en una sociedad donde los conflictos están a la orden del día: conflictos en la familia, en la escuela, en el ámbito laboral, hasta llegar a conflictos internacionales que causan mucho dolor y sufrimiento a gran parte de la humanidad. 

Siempre pensamos que la culpa de esos conflictos es de otros y no nuestra. Sin embargo, las rupturas que generamos cada uno de nosotros con Dios, con nosotros mismos, con los demás y con la creación tienen consecuencias que van más allá de lo individual. El dolor y sufrimiento que generamos en los otros afecta a toda la sociedad.

Los cristianos estamos llamados a generar a nuestro alrededor actitudes de gracia (actitudes de escucha, de acogida, de empatía, de entrega a los otros) que en la medida que se van generalizando, van transformando la sociedad desde dentro. Es lo que Alexis de Tocqueville llamó los “hábitos del corazón”. Pero la tarea de sustituir la vieja cultura de la confrontación por una nueva cultura de la cooperación es de toda la sociedad.

¿Estoy dispuesta/o a generar a mi alrededor actitudes de gracia que transformen la sociedad?

1 Comentario

  1. marta rosario Sánchez García

    Gracias