Descentrarse, poner la mirada más allá de mí mismo. Muchas veces es la clave para superar situaciones conflictivas. Poner en juego la empatía, la capacidad de ponerse en los zapatos del otro. Este cambio de perspectiva ayuda a acercar posturas favoreciendo llegar a acuerdos, a puntos en común, a entender planteamientos distintos a los nuestros… y en definitiva construir puentes de unión que favorezcan una reconciliación, superar diferencias.
Es una habilidad que hay que entrenar, toma tiempo para analizar lo ocurrido sin precipitarte en los juicios. Toma distancia de la situación, imagínate viendo una película, contempla a todos los actores, sus acciones, sus planteamientos, sus circunstancias… Tal vez, ahora, veas la situación de otra manera.
¿Qué cambia cuando miramos desde otra perspectiva? ¿Y si intentamos mirar como Dios nos mira?


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