Este curso ha marcado un antes y un después en mi vida. Desde el primer momento, comprendí que no solo se trataba de adquirir conocimientos, sino de reflexionar profundamente sobre mi existencia, mis emociones y las huellas que quiero dejar en este mundo.
A lo largo de las sesiones, exploré temas que tocaron lo más profundo de mi ser, como la historia de vida y el tren de la vida, que me ayudaron a visualizar mi recorrido personal, reconociendo los momentos clave que me han formado y las decisiones que han moldeado mi camino.
El ejercicio de liberar a la persona encerrada en sí misma fue un punto de inflexión. Me recordó que muchas veces somos prisioneros de nuestros propios miedos, y que la verdadera liberación nace del autoconocimiento y la aceptación.
Otro tema que me impactó fue la limpieza de la mirada, que me enseñó a mirar primero dentro de mí misma antes de juzgar o buscar fuera. La historia del padre Demián, por su parte, fue una lección de amor y entrega, inspirándome a replantear mis propios valores y a dar un sentido más profundo a mi vida.
Cada actividad, desde la roca de mi vida hasta la rueda de las emociones, encajó como una pieza clave en el rompecabezas de mi autodescubrimiento. Hoy, mi perspectiva es más clara, mi corazón más ligero, y mi vida más centrada en lo que realmente importa.
Este curso también me permitió reconocer y valorar a las personas que han marcado mi vida: quienes me han educado, amado, acompañado y enseñado. Su amor y sus enseñanzas son el puente que me conecta con mis raíces y me impulsa hacia el futuro. Aprendí que vivir con amor no solo transforma nuestra propia existencia, sino que nos permite crear vínculos profundos con quienes nos rodean.
Además, siento que una parte esencial de nuestra misión es construir puentes de amor entre las culturas, encontrar en cada historia y en cada
persona un hilo común que nos una. El amor no conoce fronteras, es un lenguaje universal que nos enseña a convivir, respetar y crecer juntos.
Quiero dedicar unas palabras especiales a mis compañeras y compañeros, quienes con su sinceridad y valentia han enriquecido esta experiencia . Sus reflexiones, su apoyo y su generosidad al compartir sus propias vivencias me han enseñado mucho. En cada conversación y cada dinámica, senti el poder de la conexión y el aprendizaje mutuo. Gracias por ser parte de este camino!
También quiero expresar mi más profundo agradecimiento a mis profesoras. Con su dedicación, paciencia y entrega, crearon un espacio seguro y amoroso para que pudiéramos abrirnos y crecer. Sus palabras, su guía y su empatia han sido una fuente constante de inspiración.
Este curso ha sido un regalo transformador, una oportunidad única para crecer, aprender y vivir con más amor y conciencia . Porque, al final, amar, amar y seguir amando es lo que realmente trasciende y da sentido a nuestra existencia.
Gracias de corazón por cada lección, cada momento y cada persona que ha sido parte de este camino .
Najat Fakhour


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