Misión de reconciliación es de Dios, nosotros vamos de la mano para co-inspirar con Dios.

Dios nos invita a participar con Él en el acto de reconciliar, nosotros cooperamos con ÉL. Para ello es necesario entrenar la mirada. Dios habita toda la realidad, trabaja en ella amándola. Trabaja en la unidad en la diversidad, desde el amor. Dios me ahonda la mirada, me ayuda a observar la realidad, a contemplar la belleza en medio del conflicto. Esta es la mirada contemplativa que necesitamos para transformar el mundo. Sin cargarnos de forma voluntarista con la misión de reconciliar. 

La tarea no es solo tuya, ni mía. Todos estamos llamados a colaborar. Para ello es necesario entrenar la mirada, San Ignacio habla de que deberíamos estar siempre más dispuestos a salvar la proposición del otro que a condenarla. Esto implica poner todos los medios para tratar de entender a los demás antes que juzgarles. Esta actitud puede ser un punto de partida.

¿Estás dispuesto/a a mirar con los ojos de Dios, encontrando en las personas lo que hay de bueno en cada uno de ellos? Limpia tu mirada, piensa bien del otro, no te dejes llevar por el dicho “piensa mal y acertarás”, da una oportunidad a las personas que te rodean. Dios actúa en cada uno de nosotros, descubre cómo actúa en aquellas personas por las que te sientes ofendido.

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