Jesús resucitado se presenta a sus discípulos encerrados por miedo a la violencia y les trae la paz y la fuerza sanadora del perdón: “Paz a vosotros”. No los culpabiliza por haberlo dejado solo en la cruz, sino que los perdona y los envía a ofrecer su perdón, con la misión de consolar, que es la misión de reconciliar.
Dejarse sanar por el Resucitado y llevar su misión de perdón y reconciliación a otras personas siendo testigos de que ni la violencia ni la muerte tienen la última palabra, sino la reconciliación y la esperanza.
¿Qué necesitas sanar en tu vida? ¿dónde o en qué te sientes sanado? Sé consciente de esta realidad de sentirte sanado y desde ahí adquiere el compromiso de colaborar en la tarea de sanar a través del ofrecimiento del perdón.


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