Participación en el encuentro de apostolado seglar

Como cada año, las Jornadas organizadas por la Comisión Episcopal para los Laicos Familia y Vida de la CEE, son más que en un mero espacio de coordinación. Desde mi experiencia de los 7 últimos años que llevo asistiendo, y especialmente a partir de la preparación del Congreso de Laicos 2020, e intensificado por el proceso del Sínodo de la sinodalidad, voy experimentado una nueva forma de trabajo, orientada más a aunar esfuerzos, a ser una Iglesia que camina unida y en la misma línea, que bebe de una propuesta amplia y la lleva a su realidad concreta. Esto va trasluciendo cómo el Espíritu va soplando en la Iglesia que peregrina en España, para que paso a paso caminemos juntos, como Pueblo de Dios.


Este año la conferencia inicial se ha titulado “La cultura vocacional y la vocación laical”, que les animo a verla porque no tiene desperdicio.


Es una invitación a reflexionar sobre la urgencia de valorar y discernir cada una de las vocaciones concretas a las que Dios llama de manera particular a cada persona. En mi caso concreto a la vocación laical (y el de la mayoría de las personas bautizadas). Es importante y necesario poner en valor la vocación laical como tal, para poder ser conscientes de la llamada y poder dar una respuesta más concreta y discernida; por esto de saber “a dónde vamos y a qué”, pero también cómo y desde dónde.


En relación con esto, nos presentaron los contenidos del próximo Congreso de Vocaciones. “Asamblea de llamados para la misión”, previsto para febrero de 2025. La vida cristiana, en su totalidad, es una vocación, y no es solo una llamada a un estado de vida específico (sacerdocio, vida consagrada, matrimonio,…), sino una manera de vivir, respondiendo a la invitación de Dios, que ama y llama a cada persona.


Y todas caminando juntas, en sinodalidad, y a la escucha del Espíritu.
Agradecida por este fin de semana, muy enriquecedor, en encuentro, y en continuación de este caminar juntas.

Cecilia Cruz

CVX en Tenerife

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