Muchas veces sentimos el deseo y la necesidad de alcanzar nuestro “magis” para dejar fluir el amor incondicional que se nos ha dado. Muchas veces sentimos que conectar con nuestra Fuente de Vida nos lleva a dejar traslucir lo mejor de nosotros mismos, nuestra mejor versión. Muchas veces sentimos que queremos llevar la presencia de Dios a los demás a través de nosotros y ser instrumentos de su amor.
Esta misma mirada de amor hacia los demás nos puede llevar a descubrir la presencia de Dios en la vida de los demás. Aunque es cierto que necesitamos esas gafas especiales que nos facilitan esa mirada que nos permite leer los renglones que Dios nos escribe a través de los demás.
Toda persona en nuestra vida es un instrumento que nos ayuda a comprender la presencia de Dios. Para percibir y notar la presencia de Dios en nuestras vidas, tenemos una herramienta a mano: buscarle en los demás. Las personas de nuestro entorno son ventanas que se abren para mostrarnos a Dios, son notas que nos llevan a escuchar su música.
Busquemos esa lente especial que nos permita hallar a Dios en los demás. Quizá encontrar a Dios será así más factible y sencillo si nos entrenamos en ello…
¿Te animas a buscar esa lente especial para encontrar a Dios en los demás?


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