Presentación del «Viaje arcoíris» en Bilbao

Hay presentaciones de libros que son, en realidad, otra cosa. Lo que ocurrió el viernes 20 de febrero en Arrupe Etxea, no fue simplemente la puesta de largo de un texto por sus autores: Marisol Ortiz Torrent, Luis Mariano González García, José Antonio Suffo Aboza y Josep Baquer Sistach, sino la visibilización de un proceso compartido, una obra coral, sinodal, un modo de hacer camino. ¡¡¡Muchas gracias por tanta generosidad!!!

El acto, organizado por CVX Arrupe Elkartea (https://cvxarrupe.org/) y Centro Loyola Bilbao (https://centroloyola.org/bilbao), convocó a un grupo diverso: familias, personas vinculadas a comunidades cristianas, agentes pastorales y también gente que se acercaba por primera vez a un espacio así. No era un público casual. Era un público implicado y con deseos de ir a más en la acogida y acompañamiento de las familias diversas. Dimos inicio con una presentación de Itziar Ugarte como presidenta de CVX en España (CVX-E) y en clave de memoria agradecida del discernimiento y apuesta de la CVX por esta línea de misión a nivel local y nacional. Y Jorge Urrutia, coordinador de la línea de diversidad sexual y de género de CVX-E, presentó a los ponentes y el formato del encuentro.

Desde el inicio quedó claro que “El viaje arcoíris” no es un libro más. Se presentó como lo que es: una herramienta de acompañamiento, nacida de la experiencia de creyentes que, por determinadas circunstancias de su vida, han reconstruido sus esquemas al encontrarse con la vivencia real de la diversidad sexual o de género (en ellas mismas, en sus familias o en sus entornos pastorales). No hay teoría abstracta. Hay itinerario, proceso, incluso momentos de dolor y herida.

El modo de presentación del encuentro siguió un patrón reconocible en otras presentaciones del libro en otras ciudades: testimonios, relato construido a modo de conversación cercana, diálogo abierto y lleno de Dios. También fue una presentación con marco y contenido porque así lo requiere el momento eclesial, el marco de la sinodalidad y porque lo que se estaba abordando ya no permite discursos superficiales, rígidos o buenistas.

Las intervenciones y preguntas fueron directas y abordando los diferentes momentos y contacto con la diversidad sexual en las familias. Experiencias de desconcierto inicial, del miedo, de la ruptura entre fe y vida que muchas personas y familias experimentan por la falta de conocimiento, en unos casos, y de acogida, humana y cristiana, por otro. Y también se habló de tránsito: del paso de la resistencia a la acogida. No como eslogan, sino como proceso real, lento y a veces conflictivo y lleno de aprendizajes.

Uno de los elementos más significativos fue el tono. No hubo reivindicación estridente, pero tampoco complacencia. Se percibía una incomodidad de fondo con ciertos discursos eclesiales todavía vigentes. Y al mismo tiempo, una voluntad clara de acoger desde la fuente-El Evangelio, de no romper, sino de transformar desde nuestro ser creyente y desde nuestro ser iglesia.

También quedó claro en el diálogo que el libro se sitúa explícitamente en la tradición ignaciana, como un itinerario que recuerda, en su lógica, a los Ejercicios Espirituales: parar, reconocer, discernir, acoger. No es casual.

En el diálogo final, aparecieron las preguntas que están en la base de todo esto: ¿Puede la Iglesia acompañar de verdad estos procesos?; ¿Está dispuesta a cambiar algo o solo a acoger sin cuestionarse?; ¿Hasta dónde llega la coherencia entre lo que se proclama y lo que se vive? No hubo respuestas cerradas, pero si muchas certezas que van surgiendo en el recorrido con tanta gente misionera desde y con la diversidad.

La sensación final de la tarde fue de asistir a un inicio. La presentación fue más un detonante que una conclusión: un punto de partida para conversaciones que, en muchos casos, aún no han tenido lugar en las comunidades, grupos, parroquias… Una invitación a formarnos para acompañar y a no caminar en solitario, es una llamada a visibilizar que nuestras comunidades y nuestra iglesia es abierta e inclusiva.

Porque, en el fondo, el libro plantea algo incómodo pero necesario: que no se trata solo de acompañar a personas LGTB o a sus familias, sino de revisar qué tipo de Iglesia queremos construir y esto ya no es un asunto marginal o de dos o tres grupos o comunidades, es una pregunta de fondo que también invita a revisar lo estructural. ¡Se hace camino al andar!

Edith Ulloa

Coordinadora del Centro Loyola Bilbao

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