Primera parada: la gratitud lo inicia todo

En la vida siempre hay que tratar de empezar y terminar todo dando gracias: cada día, cada semana, cada tarea importante, cada encuentro significativo con otros, cada plegaria y cada libro, cada visita y cada comida, cada paseo y cada reto.

El agradecimiento es la mejor tierra para que todo brote, crezca y culmine. La gratitud lo inicia todo. La gratitud parte de lo más hondo de nosotros. El agradecimiento es una disposición de toda la persona.

En este camino compartido que nos lleva hacia la Asamblea de Málaga, nos detenemos por un momento.  Venimos ya desde Pamplona y, quizás para seguir avanzando, una parada para tomar fuerzas y orientarnos nos ayude.

Es momento de re-cordar, pasar por el corazón; de mirar atrás, hacer memoria agradecida y agradecer los dones recibidos, personal y comunitariamente, en este tiempo.

Busco un tiempo tranquilo, fuera de las ocupaciones y las prisas de la vida cotidiana. Me pongo en la presencia amorosa del Señor y dispongo mi corazón para agradecer lo vivido.

 “Dad gracias al Señor porque es bueno” Salmo 117

Y poco a poco, paso a paso, voy recorriendo de nuevo el camino.  Y traigo a la memoria y al corazón:

  • Las personas que con sus gestos, sus palabras, su presencia me han acompañado en el camino, me han tendido su mano, me han empujado…Y doy gracias por todas ellas
  • También aquellas que han podido, quizás sin pretenderlo, ser obstáculo para avanzar. Y también agradezco
  • Los momentos más fáciles y también los más complicados, aquellos llenos de dudas y los llenos de seguridades, las alegrías y las dificultades…Por cada momento vivido, doy gracias
  • Las experiencias y celebraciones vividas: encuentros, celebración día mundial, eucaristías… Doy gracias
  • Las reuniones de grupo de vida, asambleas de comunidad, …por ellas doy gracias
  • Por cada paso del camino…GRACIAS

Para terminar recojo los ecos, los sentimientos, los sueños que han ido surgiendo en mi oración y se los presento al Señor, con la confianza en que él me conoce y me escucha.

  • ¿Cuál es el sentimiento principal que me queda?
  • ¿Qué es lo que más me ha sorprendido o he descubierto?
  • ¿Qué es lo que más agradezco de este tiempo?
  • ¿Qué llevo en mi mochila al iniciar el camino hacia la Asamblea? Para caminar en comunidad y disponer el corazón ¿Qué necesito incluir en mi equipaje? ¿Qué necesito sacar?

Salmo 125: El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían: «El Señor ha estado grande con ellos.» El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte, como los torrentes del Negueb. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas.

* Esta es una propuesta que nos puede guiar en nuestros tiempos de oración. Los textos, la canción, las preguntas son, simplemente, una ayuda, para que cada uno vaya eligiendo lo que más le ayude.  

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