Os presentamos en estas pocas líneas el programa DRARI (que significa amigo/colega en dialecto marroquí). Este nace como respuesta a la realidad de algunos jóvenes que llegaron a España siendo menores no acompañados y han pasado por el sistema de protección, quedando después en una situación de fuerte desarraigo. A las heridas personales se suman obstáculos administrativos, penales y sociales que hacen muy difícil un proceso de reinserción sin ayuda. DRARI quiere ser respuesta a esta realidad, poniendo en el centro la dignidad de cada uno de estos jóvenes, y su capacidad de superación y lucha.
En este contexto resuenan especialmente las palabras del Papa León XIV,
«Muchos jóvenes, impulsados por la desesperación, abandonan el continente, arriesgando sus vidas en busca de un futuro mejor. En esta dramática situación, podemos reflexionar sobre cómo reavivar en estos jóvenes africanos la convicción de que nada está perdido, siempre que estén acompañados por personas que les ayuden a descubrir sus talentos ocultos y a cultivar grandes ambiciones, inspirándose en los valores y recursos que abundan en África»
DRARI en prisión apuesta, por tanto, por el acompañamiento personal como camino de esperanza. A través de visitas de voluntarios y profesionales a jóvenes presos pretendemos crear vínculos de confianza que permitan escuchar sus historias, sostener sus miedos y reforzar sus capacidades para afrontar la vida con mayor dignidad y responsabilidad.
El programa comienza en enero de 2026 en el Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre (Málaga). Consta de dos fases: la primera dentro de prisión y la segunda tras la salida de prisión. Se pretende crear y mantener vínculos con cada uno de los jóvenes contactados con la idea de seguir acompañándolos de manera individualizada, ayudarles a afrontar los obstáculos administrativos, formativos y sociales que dificultan su reinserción, y potenciando su deseo de superación y su capacidad de lucha.
El programa DRARI en prisión quiere ser signo de que nadie queda fuera del cuidado de Dios, y que estos pequeños son sus preferidos. Desde CVX nos sentimos llamados a caminar junto a estos jóvenes y también corresponsables con la misión de reinserción. Creemos profundamente en la fuerza transformadora del encuentro, del cuidado y del apoyo fraterno para promover una sociedad más justa e inclusiva.
DRARI en prisión es también una llamada a la comunidad cristiana a mirar esta realidad con compasión, a ser misericordiosos, poniendo nuestro corazón en la situación que padecen estos jóvenes y a sostenerlos con nuestra oración para que juntos encontremos caminos de vida, justicia, reconciliación y esperanza. Contamos por tanto con vuestra oración y apoyo.
Elisa España
CVX en Málaga


Todo el ánimo con este acompañamiento. No dejéis de contarnos!!
Me añado al comentario de Gerardo. La reinserción es una forma de reconciliación