Para solucionar un conflicto de manera efectiva tengo que preguntarme por mi propia responsabilidad en el conflicto.
Debo ser consciente de mis propias sombras, de que a veces tomo decisiones que acaban dañando a otros. Es el mal uso de mi libertad lo que acaba dañando a los demás, incluso a las personas que más queremos.
Afrontar mi responsabilidad en el conflicto supone tener lucidez para reconocer mi propia culpa y no dejarme engañar por mis propias percepciones y justificaciones.
Ese descenso a mis zonas de sombra sólo puedo hacerlo de la mano de la Fuente de Vida, de Aquel que me ha creado, que me ama incondicionalmente y me perdona.
Es el perdón por la Fuente de Vida lo que reconstruye a la persona por dentro y le hace nacer a una vida nueva.
¿Qué hago con el mal que yo genero?


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