Que sepamos habitar las tensiones

La Asamblea de Málaga 24 la he vivido personalmente como una auténtica experiencia espiritual, aunque no era así con las expectativas con las que iba.

Viví, a través de la lectura de la realidad y del mundo que nos rodea, una profunda llamada a vivir una «espiritualidad esperanzada», pero que también es una «espiritualidad de la incertidumbre».

Lo real es todo lo que está en potencia: la semilla de esperanza está sembrada en la realidad y hemos de aprender a saber ver y sembrar vida en las grietas del muro, como hizo Jesús. A la vez, lo hacemos desde el reconocimiento de nuestra vulnerabilidad y tratando de vivir con sentido la actual inseguridad sobre el futuro.


En referencia a CVX, confirmé que la espiritualidad ignaciana es un don precioso que no podemos guardar para nosotros mismos, sino que hay que ofrecerla con alegría, coherencia y convencimiento. Como comunidad, nos hemos puesto a la escucha y han emergido la vida, la creatividad y la ilusión en este último período recorrido. Hemos acertado en las propuestas que hemos ido formulando en los diferentes campos de misión; no sabemos cómo atender a todas las necesidades con nuestros pocos panes y peces, pero hemos vivido la confianza de que el Señor nos acompaña.


La Asamblea también ha supuesto para mí una profunda experiencia de comunión con todos los compañeros y compañeras de CVX, que, puestos a la escucha del Espíritu, hemos tratado todos de buscar lo mejor para la Comunidad y su misión en el mundo. Me ha impresionado particularmente la capacidad de entrega y disponibilidad de tanta gente, desde el anterior y el actual Consejo hasta todos y cada uno de los miembros del Equipo de Acogida. Los delegados fuimos cuidados en todos los detalles. Esto no es una mera anécdota, sino que refleja lo que supone ponerse al servicio de los demás y me ha servido de testimonio.

Termino compartiendo esta oración, una de las que fuimos haciendo y yo anotaba en mi libreta:
“Que sepamos Señor habitar las tensiones en el mundo y en tu Iglesia, para que seamos en ella mediadores del diálogo y sepamos tender puentes entre orillas diversas, para que ayudemos a acercar personas y  facilitemos el discernimiento en las zonas oscuras o contradictorias»».

Juanjo Zacarés

CVX San Ignacio en Valencia

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