Admitir que tenemos un conflicto o que tenemos diferentes maneras de ver las cosas, sería el primer paso para transformarlo de manera inteligente.
Lo más importante para desescalar un conflicto es ser conscientes de que, a pesar de las discrepancias que podamos tener sobre cómo abordarlo, somos capaces de gestionar nuestras diferencias y llegar a acuerdos satisfactorios para todas las partes en conflicto.
La manera más inteligente de hacerlo es a través de una escucha activa de los otros, sin juzgarlos ni censurarlos, encontrando un punto de conexión (aficiones o valores comunes) con nuestros interlocutores.
¿Somos capaces de gestionar nuestras diferencias para revertir la escalada de los conflictos?


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