Caminando juntos en la espiral del crecimiento

El pasado 31 de mayo se celebró en Valladolid en INEA, el taller sobre el Proceso de Crecimiento en CVX que convocó a las Comunidades de CVX en Burgos, Valladolid y Salamanca. Nos reunimos unas 40 personas con el Equipo de Formación de CVX-E para conocer y profundizar en este proceso de vocación personal acompañado por la Comunidad, que nos ayuda a responder a la misión de Jesús en nuestro mundo.

Fue un momento de reencuentro, de compartir vida y de estrechar lazos entre las personas de las tres comunidades. De saborear una riquísima paella, y de conocer el lugar y el trabajo del equipo de REZANDO VOY que tiene sus instalaciones en INEA.

El taller fue desarrollado por el Equipo de Formación durante la mañana y la tarde del sábado de una manera muy original y creativa.  Las presentaciones, las dinámicas, los trabajos manuales, los momentos de oración y compartir en grupo nos permitieron conocer el nuevo planteamiento para acompañar nuestra vocación personal en CVX.

Partiendo del trabajo de los anteriores equipos de formación donde se elaboró un plan en diversas etapas, la novedad o mejor dicho la genialidad, es que no hablamos ya de un plan sino de un proceso de crecimiento en espiral, y no nos centramos en las etapas, sino que estas se transforman en tiempos.

Esta iluminación del Espíritu nos abre horizontes nuevos que enriquecen nuestro proceso vocacional y lo llenan de luz, para acompañar los procesos personales de los miembros de nuestra comunidad, cuidando nuestra diversidad en distintos momentos y situaciones vitales de cada uno.

Por ello en la celebración de la Eucaristía al final de la tarde, el Padre Alberto Plaza sj, asistente de la CVX en Valladolid y encargado de la Plataforma de Castilla y León por la Compañía de Jesús, el sentimiento general de los participantes era de AGRADECIMIENTO al Señor por dotarnos de una herramienta que nos ayuda a vivir nuestra vocación con mayor profundidad, nos sitúa en nuestro momento vital sin encasillarnos y nos facilita al resto de la Comunidad poder acompañar los procesos personales.

Fco. Javier Cordera Rea

CVX en Salamanca

El pasado sábado 31 de mayo tuvimos la oportunidad de participar en el Taller-Presentación «Proceso de Crecimiento CVX-E» en Valladolid, una jornada que queremos compartir con la comunidad ignaciana.


Un encuentro que celebra la diversidad del camino

Desde primera hora de la mañana, en las instalaciones de Inea en Valladolid, nos encontramos con miembros de las comunidades de Valladolid, Burgos y Salamanca que, como nosotros, están viviendo diferentes momentos del proceso de crecimiento en la CVX. Descubrimos que este camino no es lineal, sino que tiene forma de espiral – una imagen que se convirtió en el hilo conductor de toda la jornada.


La espiral hecha tangible.

Uno de los momentos más significativos del día fue cuando trabajamos con plastilina para crear dos figuras: Momo (en naranja, representando al individuo) y Sama (en azul, representando a la comunidad). Después tuvimos que colocar ambas figuras en una gran espiral según dónde nos veíamos a nosotros mismos y a nuestra comunidad en el proceso de crecimiento.


Fue revelador descubrir que, en general, nos situamos a nosotros mismos en un tiempo más de acogida, mientras que vemos a la comunidad en un momento de misión apostólica. La espiral nos ayudó a entender que no hay jerarquías en este proceso – se puede estar más cerca o más lejos del centro, moviéndose hacia adentro o hacia afuera, pero siempre en crecimiento. La jornada incluyó también círculos de escucha en grupos pequeños con una metodología participativa muy enriquecedora.

Una celebración en toda regla.

Como bien dijeron las coordinadoras, Sonia y María, todo el día fue una celebración. Cada momento tenía su sentido y su belleza. Compartimos la comida en un ambiente festivo al aire libre, y el momento culminante de la jornada fue la celebración de la Eucaristía.


La liturgia tuvo lugar en la capilla de la casa donde conviven jesuitas con familias inmigrantes con niños. Alberto, nuestro acompañante jesuita, presidió la celebración con una sencillez y cercanía que reflejaba perfectamente el espíritu de acogida que habíamos vivido durante todo el día. La cruz que presidía la capilla resultaba muy expresiva, y todo el ambiente respiraba autenticidad y comunión.


Un proceso que transforma con naturalidad y la riqueza de caminar en pareja Las reuniones mensuales de acogida incluyen ejercicios sencillos: reflexionamos sobre una ficha durante el mes, trabajamos el examen del día y compartimos nuestras experiencias. Es un proceso que fluye de manera natural, pero en el que sí notamos un crecimiento real y sostenido.
Hacer este proceso como matrimonio ha sido fundamental para nosotros. Nos ayuda a poner la espiritualidad en el centro de nuestra vida y de nuestra familia, y a compartir la parte espiritual, que es una parte fundamental de cada uno.


Mirando hacia el futuro.

Estamos en un tiempo de acogida que vivimos con ilusión y esperanza. A medio plazo esperamos encontrar una misión concreta donde poder involucrarnos más activamente. El sábado nos encantó ver a personas en distintos momentos del proceso de crecimiento – tanto por el tiempo que llevan en la comunidad como por su posición en la espiral, más cerca o más lejos del centro.


Un espacio que inspira: Inea, más que una sede.

La jornada tuvo lugar en Inea, las instalaciones de los jesuitas en Valladolid que forman profesionales comprometidos con el cuidado de la tierra. Este centro alberga también la famosa iniciativa de huertos ecológicos para jubilados y la casa «Ecología y Acogida Ana Leal», que acoge a familias inmigrantes con niños. Caminar entre los huertos, estar en contacto con la naturaleza y respirar este ambiente de acogida y sostenibilidad añadió una dimensión especial a nuestra jornada.


También pudimos visitar Rezando Voy, el proyecto de oración diaria que se coordina desde Valladolid y que cuenta con una inmensa red de voluntarios. Conocer de cerca este trabajo de evangelización digital fue una suerte.


La excelencia en el diseño formativo.

No podemos dejar de destacar la extraordinaria calidad y cuidado con la que está diseñado todo el proceso de crecimiento de la CVX. Desde el diseño gráfico de los materiales – con esa cuidada elección de colores, formas y símbolos -, hasta la arquitectura pedagógica de cada dinámica, todo refleja experiencia y reflexión.
Cada elemento está pensado no solo para informar, sino para transformar. Se nota que detrás hay un equipo que entiende profundamente tanto la espiritualidad ignaciana como las claves del aprendizaje. Es pedagogía de la fe en su máxima expresión.


Una invitación al crecimiento
Esta experiencia nos confirma que la CVX ofrece algo valioso: un camino de crecimiento personal que se recorre en comunidad, donde silencio y palabra van tejiendo una manera particular de mirar la realidad. Un camino en el que nos vamos equipando con las ayudas necesarias para poder ofrecer al mundo lo mejor de nosotros.


Como dice el preámbulo del proceso: «Llevamos un tesoro en vasijas de barro. Estamos llamados a cuidar y a compartir ese tesoro.» Y eso es exactamente lo que sentimos que estamos haciendo: descubriendo y compartiendo el tesoro que Dios ha puesto en cada uno de nosotros, mientras caminamos juntos en esta espiral de crecimiento.


Carmen y Miguel

Comunidad CVX en Valladolid

Tiempo de acogida Junio 2025

3 Comentarios

  1. María Amparo Gálvez Rico

    Gracias por vuestro compartir. Nos sitúa en vuestra experiencia y nos ilusiona el poder vivirla en cuanto sea posible.

  2. Marta

    Gracias

  3. Eduardo Ayesa

    Qué alegría leer vuestra experiencia! Y qué ganas también de vivirla.