Testimonio desde Benín

Cuando en Octubre de 2019 llegué por primera vez a Dangbo nunca pensé que aquello cambiaría tanto mi vida.

Un grupo de 4 compañeros y yo acudimos en campaña de cooperación a esta localidad situada al sur de Benín. Se trataba de operar una serie de enfermos que primero teníamos que seleccionar de entre muchos otros que acudirían al hospital del Amor Redentor dirigido por una pequeña comunidad de religiosas y que pertenece a la diócesis de Porto- Novo.

Aquel viaje marcó par mi un antes y un después en mi concepción del Principio General de CVX que señala que en nuestra misión existe una opción preferencial por los pobres.

Entre los cirujanos es muy común el acudir en campañas de cooperación a países del tercer mundo, donde la población no tiene acceso a las cirugías más básicas y en las que generalmente se opera en condiciones precarias. Incluso la Asociación Española de Cirugía tiene una sección dedicada a la Cooperación.

En mi caso esto supuso mucho más que una simple campaña de cooperación, supuso el contacto real con otra realidad, con otro pueblo otra cultura con otros valores, supuso una apertura al mundo de la pobreza desde la fe, supuso comprender desde el corazón el evangelio cuando dice Bienaventurados los pobres porque de ellos es el reino de los cielos. He de decir que jamás me he sentido tan cerca de Dios como entre esta gente.

Desde mis inicios en CVX tuve claro que el acercarme a mundo de los pobres y desamparados es uno de los principios básicos de nuestra misión como cristianos, durante muchos años sentía que este aspecto de mi vocación cristiano no estaba realmente materializado, acercamiento a servicios sociales, contactos puntuales en campos de trabajo, voluntariados, etc.. pero dentro de mí había algo que decía que ese cajón de mi vida de fe estaba vacío. Pensé en muchas ocasiones en viajar al tercer mundo, pero nunca era buen momento, siempre había prioridades, nunca sentí realmente la llamada a ninguna misión en concreto, hasta que por casualidad tuve la oportunidad de sumarme a una campaña de la mano de la Asociación Infancia y Cirugía en Dangbo, una pequeña asociación que ni siquiera es ONG, fundada por un cirujano infantil, Jorge Parise, que decidió hace 10 año ir a un Hospital de Benín del que apenas sabía nada a operar niños. Desde entonces la asociación ha crecido en socios y ha multiplicado el número de campañas y el número de cirugías en este hospital.

Dangbo es una población que tiene unos 50000 habitantes esparcidos por un territorio rural mezcla de ríos, selva, caminos y algún que otro cultivo. Para mí es un lugar especial, el paisaje es espectacular con una mezcla de contrastes y colores que jamás había visto, el verde de la exuberante vegetación se mezcla con el rojo intenso de la tierra y el cielo azul. Llueve mucho y de hecho hay una época del año en que no se puede viajar por las intensas lluvias que hacen que la actividad médica sea muy difícil y los desplazamientos casi imposibles.

Lo mejor de esta tierra son sus gentes, que me han cautivado el alma, su sonrisa increíble, su alegría, su forma de ser, servicial y agradecida han hecho que me sienta unido a ellos, que tenga el deseo de compartir con ellos mi vida, no sólo de servir con mi humilde trabajo en mis campañas sino de aprender día a día de su forma de ser, de concebir la vida, de enfrentarse a la dureza de la enfermedad, de las crisis de los problemas.

Siempre digo que es infinitamente más lo que recibo que lo que yo les puedo aportar, me han enseñado que es lo que realmente importa en la vida, han cambiado mi escala de valores, mi punto de mira. A su lado he sentido que realmente ellos son los preferidos de Dios, siempre que celebro la eucaristía allí tengo el mismo sentimiento de la grandeza de Dios, de la cercanía al reino, de paz. Es un sentimiento que yo le llamo la “moción del padre Gabriel” porque me imagino que fue eso lo que tuvo que sentir el protagonista de la misión cuando subió a evangelizar a los indios que vivían más arriba de las cataratas y conoció cómo vivían y que cerca estaban de Dios y que lejos de los problemas del mundo.

Benín es un país en vías de desarrollo, tiene unos 10 millones de habitantes, la mayoría concentrados en el sur del país donde se encuentra sus dos ciudades más importantes, Porto- Novo que es la capital administrativa y Cotonou, que es la ciudad más importante del país y donde viven aproximadamente 1,2 millones de habitantes, y una de las ciudades más importantes de África, tiene un puerto con mucha actividad comercial. Es una urbe impresionante, un suburbio gigantesco donde se mezcla la más absoluta pobreza urbana, con lujosas casas y avenidas donde se encuentran las embajadas y los edificios gubernamentales.

El idioma oficial es el francés y el dialecto local en sus distintas versiones se llama fon, depende del nivel cultural de los individuos con algunos de ellos es muy difícil comunicarse porque apenas hablan francés, afortunadamente para nuestro trabajo la cirugía es una disciplina muy visual, los ojos y las manos son muchas veces la mejor herramienta de comunicación.

La zona donde vamos a trabajar no existe realmente hambruna como tal, yo no diría que son pobres, viven con lo básico pero no necesitan más, depende del nivel que tengan pero en general viven en casas hechas con pajas, uralita o madera, por supuesto la vida se hace en la calle, la casa supone exclusivamente un lugar donde dormir, se cocina con fuego a las puertas de las casas, no tienen agua corriente en la mayoría y no existe sistema de alcantarillado, ni de recogida de basuras, eso sí todos tienen móvil. Yo diría que son muy felices, tienen lo que necesitan y no quieren más, eso sí el problema viene cuando llega una crisis, su incapacidad para hacer frente a cualquier tipo de crisis, en forma de enfermedad, desastre natural, guerra, etc.. es lo que les confiere el carácter de país del tercer mundo.

Es curioso el carácter religioso de esta sociedad, la religión forma parte muy importante de la vida, el culto en sus diversas formas está presente en casi todo lo que hacen, lejos de la laicidad de nuestra sociedad Dios está presente en toda su conversación y en toda su actividad. Conviven en paz las diversas religiones, católicos, protestantes, evangelistas, animistas, religiones tradicionales, todas conviven e incluso se complementan, es frecuente ver ceremonias de distintos tipos todos los domingos en los templos, mezquitas e iglesias repartidas por todas las aldeas y poblados. La poligamia es algo común, practicado por gente de todas las religiones y ligado al buen estatus socioeconómico, sólo aquellos hombres que las pueden mantener tienen varias esposas.

Las diferentes iglesias y la católica no es una excepción, están detrás de toda obra social, escuelas, colegios, orfanatos, casas de acogida, centros juveniles, dispensarios, maternidades, todo esto se sostiene por la acción impresionante de las diferentes iglesias, misiones católicas como la nuestra, protestantes o incluso musulmanas, ofrecen a la población refugio acogida y respuesta a sus problemas diarios.

 Como dije el pueblo Beninés es un pueblo alegre y divertido, sus trajes y vestidos destacan por sus colores estampados al más puro estilo africano, a  menudo en los poblados se escucha música sin parar de cada choza, de cada casa, cánticos y tambores que te transportan a otro mundo, lejos de los sonidos vacíos de nuestro mundo.

Pero bajo ese mundo de música y color existe como dice Jorge Parise un Benín subterráneo donde están presentes otros males que están en la raíz del subdesarrollo y la pobreza mundial.

Por las mañanas cuando vamos al hospital nos llaman la atención y nos hacen gracia ver a los niños caminando solos por la selva camino de la escuela, todos limpias, con su uniforme, sus mochilas de unicef y sonrientes, Benín presume de tener una escolarización del 60 % de la población y efectivamente se nota el esfuerzo de las autoridades y de la sociedad por la educación. Pero no fue hasta un tiempo después cuando reparé en otros rostros de niños que no me llamaban tanto la atención, miradas oscuras tras una ventana, en un camino, en un mercado, se trata de la explotación infantil, niños esclavos, niños que trabajan de sol a sol, porque así ha sido su destino, sus familias o sus circunstancias.

Otro de los males del país es la corrupción como en todo el tercer mundo, existe una clase dominante que manipula las política del país a su antojo, a veces con el ánimo de efectivamente favorecer al pueblo, pero siempre protegiendo su status de superioridad.

Existe una sanidad pública pero no es gratis y por lo tanto no es universal. Hemos visto patologías muy infrecuentes en nuestro medio, el hospital donde trabajamos se dedica fundamentalmente a enfermedades infecciosas, la  tuberculosis, la malaria y  sobre todo el SIDA, que es una enfermedad endémica. Dentro de los estudios preoperatorios solicitamos siempre serología de VIH y todos los años diagnosticamos algún paciente nuevo. Por supuesto la terapia antirretroviral no está al alcance de gran parte de esta población.

Una de las sensaciones más frustrantes como médico es tener que reconocer que algo no lo puedes curar, pero peor aún es tener que reconocer que algo no lo puedes curar ahí, pero que ese paciente si hubiera nacido en otro lugar del mundo, por ejemplo en Gijón, si se hubiera podido curar, hemos tenido que decir que no a pacientes que en otro medio hubiéramos podido operar y eso es de lo más duro que me he encontrado.

Hemos sufrido la muerte de un niño de 5 años intoxicado por gasolina, el tráfico de gasolina y la venta ilegal es una práctica muy frecuente, sin embargo el concepto que tienen de la vida y la muerte es muy diferente al nuestro, la resignación de esos padres cuando pierden un hijo es una lección de vida. El país está lleno de niños, la esperanza de vida es de 59 años y se puede decir que un paciente con 65 años es un anciano, el reloj de la vida en Benín tiene menos horas, pero os aseguro que son horas más intensas, llenas de vida, llenas de sonrisas. No hay lugar para la vejez y el abandono, los funerales son una fiesta, existen tiendas donde los ataúdes están expuestos, la muerte no es un secreto.

A lo largo de estos 5 años he sido testigo del esfuerzo por el  de desarrollo del país, he visto construir carreteras, he visto como se ha generalizado el uso del casco en las motos, que es el vehículo nacional, hemos construido en el hospital una sala de rayos X, con un ecógrafo, hemos conseguido con la ayuda de “energía sin fronteras” dotar al hospital de 20 paneles solares que garantizan el suministro de energía eléctrica (las primeras veces que fuimos teníamos que llevar luces frontales porque la luz se iba en los quirófanos con mucha frecuencia. Desgraciadamente este año han robado 7 de los 20 paneles solares.

Hay un proyecto de ampliación del hospital, precisa de construir nuevos quirófanos, actualmente donde operamos es en un quirófano de la maternidad con dos camillas y se operan a la vez dos pacientes en el mismo quirófano. También tenemos en previsión proyectos para un programa de formación a la atención perinatal, aunque he de decir que lo que yo he visto son unas matronas que son para quitarse el sombrero por su habilidad y profesionalidad, hay que tener en cuenta que en la maternidad donde nacen niños constantemente, no hay ginecólogos que puedan atender un parto complicado y un parto distócico a menudo puede acabar con la vida de madre y bebé.

En definitiva hay tantas cosas aún por hacer que veo el futuro con mucha ilusión, comprendo el Señor me ha llevado allí para hacer realidad mi opción preferencial por lo pobres, en concreto por aquello pobres, que son los míos, con rostro y nombre concreto , aunque éste sea impronunciable.

Os dejo aquí el link de la página web de la Asociación en la que si queréis podéis colaborar.

Carlos Alvarez Laso

CVX en Gijón

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