Transversalidad, la salida a un mundo polarizado

Por Josep M. Valls i Martí, CVX, Solasbide ICMICA-MIIC-PAX ROMANA y Encuentro Matrimonial 

Estamos viviendo en un mundo polarizado: “derecha–izquierda”, “progresista– conservador”, “populista–no populistas”, citando al Papa Francisco “Ya no es posible que alguien opine sobre cualquier tema sin que intenten clasificarlo en uno de esos dos polos, a veces para desacreditarlo injustamente o para enaltecerlo en exceso.”[1]

Dice un refrán: «Donde hay dos extremos, el puente al entendimiento es el más difícil de construir». La polarización dificulta el diálogo. Líneas rojas, prejuicios, desconfianzas y proyecciones que no ayudan a escuchar. Que no ayudan a establecer una empatía con la persona o grupo con el que se dialoga. El Papa Francisco lo recalca: “El auténtico diálogo social] supone la capacidad de respetar el punto de vista del otro aceptando la posibilidad de que encierre algunas convicciones o intereses legítimos.” [2]


Creo entender que este modo de hacer política donde lo importante son las ideologías y los votantes, donde se descuida a las personas, sus sentimientos y necesidades, donde es invisible el dolor y el sufrimiento, debe cambiar. Esta actitud favorece la creciente desigualdad entre grupos y personas, favorece el enfrentamiento y evita la fraternidad. En palabras del Papa Francisco: “en el vigente modelo «exitista» y «privatista» no parece tener sentido invertir para que los lentos, débiles o menos dotados puedan abrirse camino en la vida.” [3]

La polarización está basada en el enfrentamiento, en el individualismo, la ley del más fuerte, como dice el Papa Francisco: “El individualismo no nos hace más libres, más iguales, más hermanos. La mera suma de los intereses individuales no es capaz de generar un mundo mejor para toda la humanidad.”[4] Mi propuesta es romper esta polarización con una visión política transversal. Cuando hablo de transversalidad me refiero a esa idea política que busca integrar diversas perspectivas y enfoques en la toma de decisiones políticas, promoviendo el diálogo, la inclusión y la cooperación entre diferentes sectores de la sociedad.


Desde mi punto de vista cristiano los valores como el amor al prójimo, la justicia, la solidaridad y la dignidad humana, son esenciales para la construcción de una sociedad más justa y equitativa. En el ámbito político, la transversalidad implica la aplicación de estos valores en la formulación de políticas públicas que beneficien a todos los ciudadanos, especialmente a los más desfavorecidos.

Así mismo, desde este punto de vista, abogo por la inclusión y la diversidad en la toma de decisiones. Esto significa que todas las voces, independientemente de su origen, género, religión o condición social, deben ser escuchadas y consideradas.

La justicia social debe ser un pilar fundamental de este modo de transversalidad política. Las políticas públicas deben estar orientadas a reducir las desigualdades y a garantizar que todos los ciudadanos tengan acceso a oportunidades y recursos necesarios para una vida digna. La justicia social implica la defensa de los derechos humanos y la promoción del bienestar común.

Otro valor fundamental es la solidaridad que implica el compromiso de trabajar juntos para alcanzar el bien común, superando las diferencias y buscando soluciones que beneficien a toda la sociedad. Esta transversalidad fomenta la cooperación y la colaboración entre diferentes actores políticos y sociales para lograr objetivos compartidos.


Este modo de hacer política implica actuar con honestidad y rectitud, buscando siempre el bienestar de la comunidad y evitando la corrupción y el abuso de poder. Es entender la política con una vocación de servicio para los demás, en la que la integridad, la transparencia y la responsabilidad son valores esenciales que deben guiar la acción política.


La transversalidad es un enfoque inclusivo que busca integrar diversas perspectivas y enfoques en la toma de decisiones. Se fundamenta en los principios del amor al prójimo, la solidaridad, la justicia y el bien común. Promueve la cooperación y el diálogo entre diferentes grupos sociales, políticos y culturales.

A modo de conclusión, la transversalidad es un enfoque preferible porque promueve la inclusión, la cooperación y la unidad en la diversidad. La polarización, en cambio, tiende a dividir y confrontar, dificultando la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Estamos llamados a superar las divisiones y a trabajar juntos por el bien común, basándonos en el amor al prójimo y en la búsqueda de la justicia y la paz.

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[1] Carta enc. Fratelli Tutti (3 octubre 2020), 156: pag. 104.
[2] Carta enc. Fratelli Tutti (3 octubre 2020), 203: pag. 137.
[3] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 209: pag. 1107.
[4] Carta enc. Fratelli Tutti (3 octubre 2020), 105: pag. 69.

Imagen extraida de Pexels.


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