Habíamos oído hablar de la renovación del anterior “proceso de formación” en nuestra Asamblea de CVX Arrupe. Guiller consiguió prender nuestros corazones: un nuevo proceso de crecimiento destinado al cuidado de las personas que formamos la comunidad… bailaron las agendas. ¡¡Había que conocer, apoyar y disfrutarlo!!
Y el 24 de enero nos montamos en el coche, llenas de ilusión, camino a Donosti. Ya sólo por esos viajes en coche, estos encuentros merecen la pena.
Al llegar nos encontramos con un salón lleno de gente, un círculo de personas que nos esperaba (llegamos las últimas, ejem) ansioso por empezar mientras se ponían al día entre abrazos entusiasmados por el reencuentro.
Sonia y Guiller nos contextualizaron muy bien un proceso que venía de muy atrás y que había ido poco a poco moldeándose a un ritmo lento y sabroso, como un buen pil pil. Hasta llegar a un banquete en el que fuimos caminando desde los entrantes hasta el principal encontrándonos con otras personas, recordando y compartiendo nuestros orígenes en CVX, nuestros recorridos, las acogidas, …
Ya templadas por los recuerdos y las emociones, conectadas a nuestros procesos, pudimos conocer la nueva propuesta de manos de Momo (la llamita que hay en nosotrxs) y Sama (la comunidad que nos acoge). Un viaje que comienza en la acogida (tiempo de silencio para escuchar lo que crece dentro), avanza hacia la iniciación (tiempo de desear dar amor), se impulsa con la fundamentación (momento de búsqueda y experimentación), profundiza con el discernimiento vocacional (momento de preguntarnos “y yo, ¿qué puedo hacer por Cristo?) y se confirma con la vida apostólica (donde apostamos porque el sentido de nuestra pivota en torno a la misión: en el servicio y el amor).
Durante la presentación hubo reflexiones de mucho calado, para rumiarlas en oración por tiempo,…comparto la que más rastro me ha dejado y a la que he vuelto varias veces desde entonces. Y es el lenguaje de Dios en cada dimensión de este proceso. Cómo en la dimensión espiritual nos habla a través de la oración y el examen del día, en la Comunitaria llega a nosotras en las celebraciones y el discernimiento grupal y en la apostólica nos demanda en las líneas de misión.
Y todo esto en una constante espiral que nos hace coincidir con personas en otro momento del proceso, nos reconocemos en el mismo punto que hace mucho tiempo, pero ya de otra manera, … y nos reconcilia con la forma de hacer de un espíritu que llega a nosotras y nos sacude, a veces impulsándonos hacia adelante, otras meciéndonos desde la quietud, e incluso haciéndonos sentir retrocedidas, cuando lo que necesitamos es volver a empezar.
Crecer en profundidad y con dinamismo. Es la idea de un proceso renovado desde el amor y con mucho amor. Gracias de corazón al equipo de formación, por la labor y la manera tan experiencial y cuidada de presentarnoslo. Un regalo de día sin duda, que nos recuerda que somos una comunidad que busca unida cómo contribuir de la mejor manera al Plan de Ama Aita Dios
Miren Ruiz
CVX Arrupe Elkartea en Bilbao



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