En este tiempo de Pentecostés que comenzamos, confiamos que el espíritu siga impulsándonos y acompañándonos en la recta final hacia la Asamblea de Málaga, y hacemos propio ese «Yo os envío» como invitación personal y comunitaria a la que deseamos dar respuesta.
Es por ello que el Consejo ha estado reunido, en una de sus reuniones ordinarias de trabajo presenciales bimensuales, y el tema central ha sido nuestra próxima Asamblea del mes de agosto en Málaga, haciéndolo coincidir como lugar elegido para la reunión.
Hemos recorrido los diferentes espacios imaginándolos acogiendo a la comunidad, buscando el mejor sitio para cada actividad, tomando nota de los detalles y negociando las posibilidades.
Nos reunimos con la coordinadora territorial que son los anfitriones de nuestra asamblea para revisar el programa de esos días.
También mantuvimos un encuentro con la comunidad de Málaga y celebramos juntos la eucaristía. Ese tiempo compartido con la comunidad, conociendo su realidad, proyectos y dificultades, contándoles el programa de la asamblea y celebrando en la eucaristía la fe que nos hace hermanos, fue sin duda lo mejor del fin de semana.
Cerramos la reunión con un enorme agradecimiento por lo experimentado el fin de semana, sin preverlo, en el corazón de todos estaba desde el primer momento que esa era una reunión especial porque estábamos en Málaga, el lugar de la próxima asamblea, porque vislumbramos el final de nuestro servicio a la comunidad, porque cuando nos reunimos en Su nombre El está en medio de nosotros.
Somos portadores de la llama del Espíritu que nos habita y se hace presente en cada una de nuestras acciones, encuentros y experiencias compartidas, qué ilumine los caminos a los que el Padre nos envía y nos anime a difundir la Palabra en el lenguaje del mundo.
Consejo Ejecutivo CVX-E




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