R de recuperar

Recuperar es el proceso de devolverle a un material, estructura, espacio o recurso dañado su función original o una nueva rescatándolos así del abandono y el descarte. Su significado se capta plenamente en el Evangelio donde vemos como Jesús nunca da nada por perdido y supone la recuperación de la esperanza, la fe, la salud y la vida misma.  

Nuestras fuentes:

  • En la Biblia encontramos numerosas invitaciones a recuperar la vida, la esperanza, la fe: 

Lc 19, 10: “Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.”

Lc 15, 24: Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado

Rom 8, 21: “La creación misma será liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Lc 3-7: La parábola de La oveja perdida.

  • En la encíclica Laudato Si’ Francisco nos recuerda que siempre es posible recuperar el equilibrio con la naturaleza mediante el compromiso y el cuidado:

LS 211: “La recuperación de los distintos niveles del equilibrio ecológico supone recuperar algo que los seres humanos hemos destruido.”

Algunos ejemplos de recuperar son: 

  • Llevar los aparatos eléctricos a un punto limpio para recuperar sus materiales y darles una nueva vida, evitando también el aumento de contaminación. 
  • Almacenar y entregar aceites de cocina usado para transformarlo en biocombustible o jabón.
  • Separar correctamente los residuos para que el papel, el vidrio, los envases y los metales puedan recuperarse y convertirse en nuevos productos. 
  • Aprovechar los restos orgánicos para que se pueda obtener el compost que enriquezca y haga más fértil la tierra. 
  • Recoger y reutilizar el agua de lluvia para alimentación, higiene y regar las plantas.
  • Repoblar bosques mediante la reforestación con especies autóctonas y recuperar los humedales, riberas y espacios naturales degradados para favorecer la biodiversidad. 
  • Establecer una economía circular real, donde se cierre el ciclo de vida de los materiales, transformando los edificios en “bancos de materiales” en lugar de generadores de futuros residuos, facilitando la recuperación de componentes para su reutilización directa o reciclaje como las baldosas hidráulicas, las vigas de madera, tejas y ladrillos, sillares de cantería, cocinas de hierro, áridos procedentes de hormigones reciclados y otros elementos revalorizables.
  • Priorizar los sistemas prefabricados y las conexiones atornilladas o encajadas, así como prescindir de adhesivos y morteros que permiten una recuperación limpia y selectiva de los componentes, acelerando el tiempo de montaje y permitiendo futuras modificaciones o ampliaciones de los edificios con costes mínimos.
  • Darles nuevos usos a edificios descartados creando bibliotecas, centros culturales, residencias y espacios para bienestar de la sociedad.
  • Conservar elementos textiles y fornituras para reincorporarlos en apliques a nuevas prendas, como un cuello o puños de encaje,  bordados antiguos, tejidos exóticos en apliques de nuevas prendas.  
  • Poner en valor el concepto de “restauración” ya sea en el ámbito de la construcción, donde se refiere al proceso de reconstrucción o renovación de la estructura y de los elementos que conforman una edificación, como fachadas, cerrajería, carpintería o cubiertas, así como del mobiliario y de las obras de arte en general que van conformando el patrimonio de toda la humanidad.

Para la reflexión personal:

¿Qué he perdido o está deteriorado en mi vida y necesito recuperar ya?

¿Qué pequeño gesto puedo hacer para recuperar recursos, espacios o relaciones? 

¿Cómo puedo colaborar para recuperar la belleza y salud de nuestra casa común?

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