
Reparar consiste en alargar el tiempo de vida útil de un objeto arreglando sus fallos, sustituyendo piezas o realizando mantenimiento, ahorrando dinero y materias primas. Reparar no es solo arreglar cosas, es cuidar lo que aún tiene valor y vida.

En clave cristiana:
- En la Biblia aparecen muchos textos que nos muestran ejemplos simbólicos y prácticos que se pueden relacionar con la idea de reparación, mantenimiento y recuperación de valor.
Mateo 4, 21 y Marcos 1, 19: “Y pasando delante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes”.
2 Reyes 12, 5-15: “¿Por qué no habéis procedido a la reparación del templo?”.
Pero, ante todo, en el Evangelio encontramos el mensaje de que Jesús no nos descarta sino que nos “repara”, en Él está la esencia que sirve de antídoto a la cultura del descarte.
Marcos 10, 51-52: “Rabbuni, que recobre la vista”. Y Jesús le dijo: “Anda tu fe te ha salvado”. Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino”
Marcos 2, 9: “levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”
- En la encíclica Laudato Si’ Francisco nos insiste en la idea de restaurar la relación con la naturaleza, corrigiendo el daño causado, recuperando el equilibrio y cuidando de nuestra casa común.
“El sistema industrial, al final del ciclo de producción y de consumo, no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos.” LS 22

Algunos ejemplos de reparar son:
- Reponer los componentes de un móvil (pantalla, batería,…); “Fairphone” diseña teléfonos fáciles de reparar.
- Reparar, sustituir y hacer mantenimiento del automóvil evitando cambiar el vehículo entero.
- Arreglar las prendas de vestir (botones, cremalleras, dobladillos,…) para seguir usándolas en vez de tirarlas. “Patagonia” arregla y vende prendas reacondicionadas y enseña a cuidarlas.
- Cambiar las suelas o las “tapas” de unos zapatos.
- Pegar o encuadernar un libro roto.
- Reparar el mobiliario (lijar, barnizar, retapizar,…).
- Cambiar piezas de electrodomésticos. Utilizar las guías de “iFixit” para las reparaciones.
- Practicar el “hazlo tú mismo” (DIY) ayuda a llevar un estilo de vida más consciente, creativo y respetuoso con el medioambiente.
- Reparar no es solo arreglar objetos; también es cuidar los vínculos entre las personas, los espacios compartidos y la naturaleza. Además, aprender y compartir formas de reparar en familia o comunidad fortalece la colaboración, ayuda a valorar más las cosas y a generar menos desperdicios.
- Escuchar, pedir perdón, colaborar y vivir con más calma son formas sencillas de “reparar” reconstruyendo y sanando nuestra vida en común.

Para la reflexión personal:
¿Qué estoy reparando ya -objetos, hábitos o relaciones- en lugar de sustituir o desechar?
¿Qué pequeño paso puedo dar para cuidar, mantener o reparar más… antes de comprar algo nuevo? ¿Qué merece ser cuidado, reparado y sostenido… también en nuestras relaciones y nuestra forma de vivir?


0 comentarios