
Reutilizar consiste en dar una segunda vida a los objetos, materiales o productos antes de desecharlos. Es una forma sencilla y creativa de reducir los residuos y evitar nuevas compras.

Desde nuestras raíces:
En la Biblia, el relato de la multiplicación de los panes y los peces es una invitación a no desaprovechar.
(Jn 6,12: «recoged los pedazos que sobraron, para que no se desperdicie nada»).
En la encíclica Laudato Si Francisco presenta el reutilizar como desafío a la cultura del descarte, basada en el usar y tirar
(LS 222).

Algunos ejemplos de reutilizar son:
Usar tarros de vidrio o latas de conserva para almacenar.
Rellenar botellas de plástico.
Convertir botellas de vidrio en floreros.
Confeccionar bolsas o trapos de limpieza con sábanas viejas o toallas viejas.
Limpiar cristales con papel de periódico.
Emplear bolsas de plástico para la basura.
Abonar con posos de café o usarlos como exfoliante corporal.
Destinar cartones de huevos a semilleros.
Fabricar papel maché con revistas antiguas.
Hacer organizadores con cajas de zapatos.
Fundir restos de velas para crear otras.
Tejer alfombras con camisetas viejas.
Acudir a mercadillos de segunda mano o plataformas de intercambio (como WeOne o Quiero cambiarlo).
Practicar una cocina de aprovechamiento.

Para la reflexión personal: ¿Qué productos estoy ya reutilizando? ¿Qué otros puedo empezar a reutilizar?


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