Comparto con gratitud a la comunidad y al equipo nacional de migraciones lo vivido los días 1, 2 y 3 de mayo en Almería. Agradezco especialmente la decisión de reunirnos cerca de la realidad de aquellas personas a las que buscamos servir.
Peregrinamos en oración entre un mar de plásticos: kilómetros de invernaderos que esconden y silencian las tragedias de miles de personas migrantes sometidas a jornadas abusivas. Allí huele a desierto, aunque bajo esos plásticos se cultivan las hortalizas que alimentan a gran parte de Europa.
La oración en peregrinación fue una forma de vivir simbólicamente lo que es el camino de tantas personas migrantes que recorren meses o años antes de llegar a España.
En medio de este contexto, tres jesuitas, junto a muchas personas comprometidas, han transformado su indignación en un proyecto de esperanza: sacar a jóvenes de las chabolas, enseñarles castellano y ofrecerles formación en oficios. Su testimonio me conmovió profundamente . Se les vivía muy afectados , con dolor por la injusticia, pero a su vez movidos por el compromiso, la acogida, la hospitalidad y el amor.
Asimismo, compañeros y compañeras compartieron diversos proyectos de hospitalidad que transmiten valentía frente al miedo, espíritu de servicio y fidelidad al carisma de acogida.y hospitalidad
Volví a Barcelona gratamente afectada.Este fue un encuentro que me interpeló. En un mundo marcado por la xenofobia, las guerras, el hambre y tantas injusticias, sigue habiendo buenas personas que, desde la fe, construyen esperanza. Y Dios las acompaña en ese camino. Gracias
Elena Andreoni
CVX Pere Favre en Barcelona


Gracias Helena por tu testimonio