Todo comenzó alejándome de casa, el viaje era largo pero me ayudó a desconectar de las preocupaciones diarias. Desde que llegué al aeropuerto me fui encontrando con cara nuevas y caras conocidas, … y por fin llegamos a la casa. Se ve el mar, se nota que ya no es el Cantábrico.
Poco a poco nos fuimos juntando todos e hicimos la presentación general. Daba gusto escuchar los acentos de tanto sitios (Galicia, Valencia, Madrid, Córdoba, Málaga, Canarias, Sevilla, Burgos,…). Cuánta riqueza!
El sábado nos repartimos en los coches para ir a Nijar. Disfruté mucho el viaje ya que pudimos conocernos mejor. En Nijar Seben Dani y Joaqui nos explicaron las dificultades de los migrantes que vivían en y del Mar de Plástico. Era hacernos conscientes de lo cerca que tenemos la injusticia.
A continuación, recorrimos el camino hasta la Casa Arrupe y en ella nos contaron el discernimiento que habían hecho hasta llegar allí. Fue una gozada oír cómo fue su proceso.
Para hacer la comida, y también la oración, marchamos al Cabo de Gata. Un lugar precioso para seguir meditando lo recibido.
A la tarde volvimos a la Casa Arrupe y celebramos una eucaristía. Fue un momento especial para compartir lo que se nos había ido quedando en el corazón.
A la noche, tras la cena, tuvimos la velada. Debido al cansancio me dio pereza, pero volvió a ser un momento especial de encuentro.
El domingo comenzó con la oración de las semillas y después se presentaron los proyectos que se están impulsando desde cada Comunidad. Mi avión era antes de comer así que tuve que marchar antes de terminar. Quedé con pena pues cada experiencia que escuchaba era una luz de esperanza que me interpela y anima a la acción.
Me llevo en el corazón lo vivido y lo escuchado y, sobre todo, me siento agradecido.
GRACIAS
Íñigo Piñoles
CVX Arrupe Elkartea en Bilbao


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