Los Ecos del encuentro de migraciones siguen resonando en mi interior unas semanas después. Ha sido un encuentro intenso , de observar y de escuchar mucho, y sobre todos de dar muchas gracias a Dios por tanta generosidad y vida compartida.
Los que ya conocíamos el entorno quizá no sentimos tanto el impacto que causa el conocer el contexto de Almería, las enormes extensiones de invernaderos, el mar de plástico, los asentamientos, las condiciones de vida de los migrantes, la situación explotación que sufren…
El impacto en mi caso en este segundo viaje a Almeria lo ha causado el encuentro, en el que se ha puesto de manifiesto la generosidad de la acogida.
El sábado conocimos la realidad del SJM e hicimos una ruta a través de los invernaderos siguiendo la pancarta del SJM “Caminos de hospitalidad. La esperanza es el camino “ Y realmente es una frase que se ha hecho real. Por un lado conmueve el ver como ha crecido el Proyecto del SJM en poco tiempo. De una presencia discreta en los asentamientos hace pocos años, a dar una alternativa habitacional, un lugar digno donde vivir a 80 migrantes. Conmueve conocer el proceso de discernimiento de los jesuitas de Almeria, que les llevó a dejar la parroquia en la que vivían, en un barrio humilde, e irse a vivir en medio de los invernaderos en una comunidad de hospitalidad, Casa Arrupe, que acoge a10 migrantes, 3 jesuitas y una religiosa. Las casas de acogida, el Centro Padre Franciasco de acompañamiento a la formación e inserción laboral, la asesoría…efectivamente la esperanza abre camino.
Pero conmueve también la generosidad de la CVX pues en el encuentro se compartieron proyectos de acogida y hospitalidad que se han ido creando en distintos puntos de España. La vivienda de Zaragoza para jóvenes extranjeros indocumentados, Ametsgoien espacio de acogida a mujeres con hijos en Gipuzcoa, el papel de CVX en la transformación de casa Mambré como comunidad acogedora, el proyecto Dragi desde el deseo de acompañar a jóvenes extranjeros irregulares que cumplen condena. …Y todo esto se une a todo lo que vamos haciendo en los últimos años desde la distintas comunidades locales, desde la apuesta por la incidencia, la colaboración con otros en Marruecos…
En estos días la certeza de que el espíritu nos ha ido conduciendo, se ha hecho evidente, con proyectos que nacen, crecen, se transforman, pero siempre buscando acompañar a los más vulnerables, acoger a los que no encuentran otro lugar de acogida. Con la impresión de que nos hemos lanzado sin miedo y con mucha generosidad a una tarea compleja, pero necesaria. Una tarea que a la vez es un regalo de vida compartida.
Mayte Petisco
CVX en Salamanca


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