48 horas sintiendo el “Reloj de la vida”

 

El viernes 11 de junio de 2021, en una casa de espiritualidad de Barcelona, nos encontramos 11 personas que queríamos descubrir que había detrás de este reloj tan curioso, sabíamos alguna cosa pero necesitábamos más. La mayoría no nos conocíamos y el margen de edades era desde la treintena a la setentena.

El taller es un camino espiritual de profundización en nuestras vidas, en el camino recorrido y pensar, diseñar, prepararnos serenamente para el camino que nos queda por recorrer hasta que seamos llamados a la vida eterna.

Fueron 48 horas intensas en las que fuimos siguiendo los seis módulos del taller.

El primer módulo es el de La historia de vida, recordar nuestra historia, las personas que nos han marcado, los dones y capacidades que hemos ido adquiriendo y, a la vez, de las que nos hemos ido desprendiendo. Fue un buen inicio, tomamos conciencia del camino hecho y de cómo a lo largo de los años hemos tenido personas que nos han dado luz, coraje, esperanza… En nuestros corazones afloró una memoria agradecida.

El segundo módulo nos puso ante una situación que todos hemos vivido a lo largo de los años: La soledad. ¿Cuántos seres queridos han fallecido? ¿cuántas amistades? ¿Qué significaron cada uno de ellos para nosotros? ¿Cómo hemos vivido estas ausencias? ¿Hemos podido elaborar el duelo? Supimos evocarlo y vivirlo con amor, con agradecimiento por haber compartido nuestra existencia con todos ellos que nos han avanzado en el camino de la vida.

Iniciamos el tercer módulo: El perdón. Tema difícil por lo que, de entrada, estuvimos trabajando que entendemos por perdón ¿qué es perdonar? ¿Cuántos “perdones” sin formular han quedado instalados en nuestro corazón y allí han quedado enquistados y nunca se ha encontrado el momento oportuno para expresarlos? y, seamos más o menos conscientes, nos afectan. Reflexionamos el perdón desde la mirada de Dios y nos encontramos con su misericordia.  

El cuarto módulo nos llevó al futuro, nos aproximamos a la realidad de la vejez: Lo deseado y lo real. Por ley de vida nos vamos haciendo mayores y, la gran mayoría, llegamos a la vejez; fácilmente rehuimos pensar en ella por las connotaciones negativas que le damos. Conviene pensar en ella, plantearnos como la quisiéramos vivir y expresar nuestros deseos a las personas queridas, sabiendo que lo que deseemos y lo real no siempre será posible que coincidan. ¿Cómo nos posicionaremos ante esta nueva situación?

Seguimos avanzando y el módulo quinto nos lleva a un tema también trascendente: El sentido de la vida. ¿Cuál ha sido a lo largo de nuestra vida? ¿Se ha mantenido? ¿Ha ido cambiando? ¿Cuál ha sido la roca de mi vida? Descubrimos que a veces lo que pensábamos que era una roca, no lo era, simplemente era arena; que cuando nos hemos apuntalado en una roca sólida ésta nos ha sostenido firmemente.

Llegamos al final. El sexto módulo es la Reformulación del sentido de vida. Nos presentaron los pilares del “puente del futuro” de nuestras vidas, el valor y la importancia que tiene cada uno de estos cinco pilares, como construirlos para diseñar nuestro futuro. Si empezábamos, en el primer módulo, recordando las personas que habían dejado huella en nuestras vidas, al final retomamos el tema y nos planteamos qué huellas quisiéramos dejar nosotros.

Para llegar a formular el legado de nuestras huellas hemos hecho un recorrido intenso, muy intenso a nivel espiritual, de interioridad, oración, revisión personal, reflexión. En algunos de los módulos nos referenciamos en textos del Evangelio, y hemos realizado las diversas dinámicas de cada módulo: desde un “Menú del Restaurante de los sueños”, a liberar una figura encerrada, visionado del “Tren de la vida” u otras filmaciones, compartir en grupos reducidos, etc.

La organización del taller ha ido a cargo de Maria Labernia a la que agradecemos su dedicación y múltiples atenciones. Quien ha dirigido el taller ha sido Marcos Morales, de CVX en Sevilla. Su sabiduría, experiencia, implicación, vivencias y cordialidad nos han colmado.

Todos íbamos un poco a la expectativa y pienso que expreso un sentimiento colectivo cuando digo que estos días tan intensos hemos recibido un gran regalo. Un gran regalo lleno de luz, y esto nos lleva a recordar que no se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín (Mt 5,15). Confiemos en que los participantes en el taller difundamos esta luz.

Maria Urmeneta Sanromà

CVX La Vinya-Galilea, Barcelona



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