ANTE LA DESESPERANZA ABRAMOS CAMINOS DE ESPERANZA

 

Apreciados amigos/as y compañeros/as de camino: Hemos empezado el Adviento 2020 y nuevamente la liturgia nos invita y nos da la posibilidad de vivirlo y de prepararnos para el nacimiento de Jesús.

A lo largo de estas cuatro semanas tenemos una nueva oportunidad de ser una vez más mensajeros de la paz. Seamos profetas de nuestro siglo y tal y como el profeta Isaías nos recuerda como lo hacía a Israel, su pueblo, nos sintamos enviados “a anunciar la buena nueva a los pobres, a vendar los corazones rotos, a pregonar a los cautivos la liberación y a los oprimidos la libertad”.

¡Qué imágenes tan preciosas nos transmite Isaías como misión para su pueblo, Israel y que hoy son tan reales para cada uno de nosotros/as!

En su juicio futuro, el profeta dice: “el lobo y el cordero pacerán juntos……nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte”. Constantemente, hoy en día, los medios de comunicación nos están recordando que vamos a volver a una nueva normalidad. Pues bien, ¿cuál debería ser? Un cielo y una tierra nuevos en donde more la justicia. Y los protagonistas de todo ello somos nosotros, hombres y mujeres capaces de ser profetas del siglo XXI anunciando el Evangelio, es decir la Buena Nueva, la Buena Noticia y denunciando todo aquello que nos aparte de ello. Entonces seguro que como nos dice Isaías “la vaca y la osa pacerán, una al lado de la otra y sus crías se echarán juntas”

¿estamos preparados/as para este gran misterio? ¿estamos dispuestos/as a aceptar de forma real todas estas imágenes que nos sugiere el profeta Isaías?

En un momento social como el que estamos viviendo, de tensión, de rabia, de violencia verbal; necesitamos recuperar la convivencia de la fraternidad tal y como nos invita el Papa Francisco en su encíclica “Fratelli Tutti” en clave de fraternidad. Debería ser una espiritualidad de sentirnos hermanos y hermanas preocupándonos los unos por los otros, unos de otros. Desde nuestras comunidades locales, desde nuestra comunidad nacional, desde nuestra vida personal seamos signos de vida comunitaria, de vida fraternal igual que lo intentó vivir la primera comunidad de vida en Jerusalén y más tarde lo fueron contagiando a otras comunidades, incluso hasta la misma ciudad de Roma.

Aceptemos nuestras diferencias y seamos artesanos/as de la paz. ¡Una imagen preciosa! El/La artesano/a moldea, da forma, dedica tiempo a su obra, inventa maneras y formas, es creativo. En una época en que necesitamos “esa tierra y esos cielos nuevos” seamos artesanos/as en nuestro mundo, sintámonos iglesia en salida, sinodal tal y como se nos transmitía en el Congreso de Laicos de Febrero.

Desde nuestra espiritualidad ignaciana, quizás necesitemos durante este Adviento poder discernir entre lo vital, lo importante y lo que no lo es tanto personal como comunitariamente.

Me gustaría proponeros un par de valores para crecer juntos en este Adviento 2020, fruto de la reflexión que José María Olaizola nos lanzaba hace unos días.

El primero de ellos es el agradecimiento; por lo que somos y por lo que tenemos, por lo vivido y por lo que podemos vivir. Seamos agradecidos/as y estemos agradecidos/as por la vida y la fe recibida. Todo lo vivido tiene sentido y nos ayuda a crecer; incluida esta pandemia.

El segundo es el aprendizaje de tener límites. Poner límites, ponérnoslos es bueno. Deberían ser nuestras coordenadas, nuestra brújula espiritual. El límite de la salud, de la enfermedad, de la muerte. Todos nosotros/as, unos de forma más directa y otros/as no tanto, hemos sido conscientes de estos límites.

En este tiempo de pandemia hemos tenido que reinventar a nivel comunitario y personal muchas cosas: nuestra manera de reunirnos, de acompañarnos, de demostrar que nos queremos, de manifestar nuestras alegrías y tristezas… ¡Tantas cosas! Pero no nos hemos quedado sin movimiento, igual que tampoco lo hizo María, figura central en todo este tiempo de Adviento. Fue la persona que supo imaginar un futuro en clave de Buena Noticia. Supo anticiparse a su momento, a su tiempo. También ahora, nosotros/as debemos tener la certeza que todo llegará otra vez, eso sí, de manera diferente, pero conservando lo más hondo.

Como María busquemos el deseo¡Ojalá que el deseo sea el motor de nuestra vida en este Adviento 2020!

Y para finalizar quería haceros llegar dos sentimientos que intento trabajar en este tiempo imitando a María, nuestra madre y modelo. Uno de ellos, la paciencia, una buena manera de ejercer la libertad. Tal y como decía Santa Teresa “la paciencia todo lo alcanza”.

El segundo sentimiento es la esperanza. Seamos mujeres y hombres esperanzados. Como decía Arrupe hombres y mujeres para los demás. Esperanza en la venida del Salvador, de ese Jesús que trae Amor, que nos invita a la paz y que nos llama a ser mensajeros de su paz.

Estemos en vela y preparémonos con esperanza y paciencia.

¡Ven Señor Jesús!

Carles Alonso

Consejo Nacional CVX


 

DAVANT L´ESPERANÇA OBRIM CAMINS D´ESPERANÇA

Benvolguts amics/gues i companys/yes de camí : Hem començat l´Advent 2020 i novament la litúrgia ens convida i ens dóna la possibilitat de viure-ho i de preparar-nos per al naixement de Jesús.

Al llarg d´aquestes quatre setmanes tenim una nova oportunitat de ser un cop més missatgers de la pau Siguem profetes del nostre segle i tal i com el profeta Isaïes ens recorda com ho feia a Israel, el seu poble, ens sentim enviats “ a anunciar la bona nova als pobres, a curar els cors trencats, a proclamar els captius l´alliberament i als oprimits la llibertat “

Vetllem i preparem-nos amb esperança i paciència.

¡Veniu Senyor Jesús!

ETSIPENAREN AURREAN, IREKI DITZAGUN ITXAROPEN-BIDEAK.

Lagun eta bidelagun estimatuak: abendu 2020ari ekin diogu, eta berriro ere liturgiak denboraldi hau bizitzeko eta Jesusen jaiotzarako prestatzeko gonbidatzen gaitu eta aukera berri bat ematen digu.

Lau aste hauetan bakearen mezulari izateko aukera berri bat dugu. Izan gaitezen mende honen iragarleak eta Isaias profetak gogorarazten digun bezala, «behartsuei berri ona iragartzera, bihotz hautsiak lotzera, gatibuei askapena eta zapalduei askatasuna aldarrikatzera» bidaliak senti gaitezen.

Belan egon gaitezen, itxaropenez eta pazientziaz prestatuz.


Zatoz Jesus jauna!


ANTE A DESESPERANZA ABRAMOS CAMIÑOS DE ESPERANZA

 Prezados amigos/as e compañeiros/as de camiño: Comezamos o Advento 2020 e novamente a lituturxia invítanos e dános a posibilidade de vivilo e de prepararnos para o nacemento de Xesús.

Ao longo destas catro semanas temos unha nova oportunidade de ser máis unha vez mensaxeiros da paz. Sexamos profetas do noso século e tal e como o profeta Isaías nos lembra como o facía a Israel, o seu pobo, sintámonos enviados «a anunciar a boa nova os pobres, a vendar os corazóns rotos, a pregoar os cativos a liberación e os oprimidos a liberdade».

Esteamos en vixía e preparémonos con esperanza e paciencia. 

Ven Señor Xesús

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