Para que se dé un auténtico discernimiento comunitario, debemos escuchar la voz del Espíritu de Jesús que se manifiesta en cada uno de nosotros, provocando movimientos interiores que llamamos mociones.
La clave de todo discernimiento comunitario es la escucha activa y vulnerable de los otros, que me despoja de mis propias seguridades para comprender las razones de los otros, porque en ellos también actúa el Espíritu.
La manera de hacer un discernimiento comunitario es a través de la Conversación Espiritual y los Círculos de Escucha.
La Conversación Espiritual tiene su propia dinámica que comprende oración personal, compartir las mociones que salen en la oración en grupos pequeños de 5 o 6 miembros como máximo (Círculos de Escucha), mediante el método de las tres rondas.
¿Dejamos espacio al Espíritu de Jesús cuando tomamos una decisión de grupo o comunitaria?


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