Una Iglesia viva en el Estadi Olímpic
De camino al Estadio Olímpico el ambiente era una fiesta: personas de todas las edades, países y condiciones sociales, distintos carismas religiosos, muchas banderas de muchos países, gente que iba en grupo, gente que iba sola, todos con una sonrisa. El Espíritu soplaba, sin ninguna duda.
Una vez dentro, familiares, amigos, conocidos y muchos desconocidos. Todos, con nuestras diferencias —porque somos una Iglesia plural— estábamos allí unidos por Jesús.
Recibimos con mucha emoción la entrada del Papa León, que con su porte modesto, humilde y simpático, saludaba y se detenía a bendecir a los más pequeños. La buena música nos serenó y comenzó la vigilia. Evangelio, oraciones, testimonios y preguntas de gente joven que encogían el corazón. Muchos mensajes y buenas reflexiones que, desde la perspectiva CVX, destacaría la siguiente: debemos cultivar una “sana inquietud” que permita desarrollar una mirada crítica sobre una sociedad que a menudo no pone a la persona en el centro. Según el Papa, esta búsqueda pasa por recuperar espacios de silencio, de oración y de acompañamiento comunitario. Solo así es posible descubrir la propia vocación y reconocer la presencia de Dios en medio de la realidad cotidiana. Muy CVX, ¿verdad?
Al marchar pensé que había sido una fiesta entre amigos en el Señor, que nos había dado fuerzas, pero nuestra misión está fuera del Estadio Olímpico. El mundo nos espera, nos necesita, debemos transmitir el mensaje de Jesús.
Oriol de Tera
CVX Fòrum Joves en Barcelona

Encuentro en la Iglesia de los Agustinos de Barcelona con las entidades sociales.
Hoy, 10 de junio, diversas entidades sociales nos hemos reunido con el papa León XIV en la Parroquia de San Agustín para reafirmar nuestro compromiso y recordarnos que debemos situar siempre la caridad y a la persona en el centro de la acción de la Iglesia.
A través de las preguntas directas de un niño sobre la pobreza, el sufrimiento y la injusticia social, se ha puesto de manifiesto una crisis de vulnerabilidad y desesperanza. Entre otras cuestiones, el niño le ha preguntado si desde pequeño ya quería ser Papa. Él ha respondido que no, que nunca lo había pensado, pero que Jesús lo llamaba a seguirlo y que, cuando Dios llama, hay que decir que sí. Él sintió esa llamada, igual que, sin duda, las distintas entidades sociales que estábamos allí reunidas. Pero también cada una de las personas, en nuestro día a día, tenemos la oportunidad de escuchar atenta y profundamente lo que las personas que nos rodean quieren decirnos, especialmente ante situaciones de vulnerabilidad, siendo el mismo Cristo quien se expresa a través de ellas. Debemos ser capaces de alzar la mirada, dejarnos interpelar y actuar.
Ante las injusticias, la pobreza, la soledad y el dolor, debemos ser testigos de esperanza.
Debemos detenernos, rezar, hacernos instrumentos de Dios, trabajar por el bien de la sociedad, cada uno desde donde pueda, y un poco más.
La celebración vivida hoy ha sido una motivación para seguir trabajando con empeño, para luchar por un mundo más justo y solidario, para velar por transmitir esperanza y para hacer de la oración un impulso que nos mueva a fomentar en la tierra el Reino de Dios.
Mar Alsamora
CVX Fòrum Joves en Barcelona
Directora d’Acció social de la Fundació Llegat Roca i Pi

Papa León XIV en la Sagrada Familia
La estancia del Papa León XIV en Catalunya culminó el miércoles 10 de junio con la misa celebrada en la Sagrada Família y la posterior bendición de la torre de Jesús. Me gustaria describir esta celebración con tres vivencias que son eco de una jornada que quedará en la memoria de todo el mundo.
En primer lugar, un nombre: Valentina. Valentina Sánchez Cedrés, alumna ciega del colegio Claret de Barcelona, con su voz musical, nos explicó la torre de Jesús a través de una maqueta táctil. Impresionó a todo el mundo su sencillez y el tracto tan familiar, a la vez que respetuoso, hacia el Papa y hacia los Reyes de España. León XIV le regaló un rosario y las palabras de Valentina, tan expresivas y desde el corazón, cautivaron a todos: “Gracias, gracias, lo guardaré para siempre. Muchísimas gracias”.
En segundo lugar, la música que acompañó toda la celebración de la Eucaristía. Gaudí, aún sin saber música, asistió a un curso de canto gregoriano. Le gustaba, especialmente, por su simplicidad. Una celebración donde pudimos gozar de la música y la arquitectura desde dentro y fuera del templo antes de la bendición de la Torre de Jesús. Es importante destacar los más de 600 cantantes pertenecientes a diferentes corales catalanes, incluída la Escolanía de Montserrat, situadas donde el arquitecto havia previsto para que el canto ocupase todo el templo.
Y, en tercer lugar, la majestuosidad, desde el exterior de la Sagrada Familia, de los ocho minutos que ya han dado la vuelta al mundo. Vivirlo en directo fue un recuerdo que no se borrará nunca. Las palabras de Antoni Gaudí “Primero el amor, después la técnica” se expresaron muy bien en el espectáculo de luz, drones, pirotecnia y música. Es la Luz que representa el amor, la fraternidad y la esperanza. Un momento en que las miradas se alzaron para contemplar la Torre de Jesús iluminada en la celebración del centenario de la muerte de Antoni Gaudí. Como dijo en su homilía el Papa León XIV, en clara referencia al lema “Alza la mirada”:
“Al admirar la torre de Jesucristo, alzamos la mirada hacia Él. Mirando a Cristo podemos ver el mundo con ojos renovados: la torre de la cruz se convierte entonces en estandarte de caridad, porque Dios nos ama así, transformando un instrumento de muerte en signo de esperanza.”
Marta Millà
CVX Fòrum Joves en Barcelona



Muchas gracias