“Somos fuente de reconciliación cuando conectamos con nuestra fuente de vida”

Cada uno de nosotros somos proyecto de Dios, creación suya. Cuando conectamos con nuestro yo más profundo, con lo que es el fundamento de nuestra vida, con nuestra fuente de vida, nuestro ser se pacifica, desaparecen los miedos e inseguridades y vivimos reconciliados con la naturaleza, con Dios y con los hermanos.

El primer paso de este aprendizaje consiste en vivir reconciliados con nosotros mismos, aceptando nuestros límites y nuestras sombras, sirviendo a los demás y confiando radicalmente en Aquel que nos ha creado.

Durante esta semana hago el ejercicio de conectarme espiritualmente con quien es mi fuente de vida, mi fundamento, siento su amor profundo e incondicional hacia mí.

¿Cuál es el valor principal y fundamental que orienta mi vida?

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