El camino de retorno: Qué dice la Iglesia actual y los últimos papas sobre la Santa

PARTE 3 (ver Parte 1) (ver parte 2)

En las últimas décadas, la Iglesia católica ha realizado un profundo ejercicio de justicia histórica y exegética para devolver a María de Magdala el lugar que le corresponde por derecho evangélico, evitando la denominación de «pecadora».

Pablo VI (1969): En la reforma litúrgica de ese año, el Papa retiró oficialmente el calificativo de «penitente» de la memoria de María Magdalena y modificó las lecturas de su liturgia para evitar la identificación con la pecadora de Lucas 7, devolviéndole su estatus de discípula de la Resurrección.

Benedicto XVI (2006): Recordó que la figura de la Magdalena nos muestra una verdad esencial: que el verdadero discípulo es aquel que, reconociendo su debilidad humana, experimenta el amor misericordioso de Cristo —más fuerte que el pecado y la muerte— y se convierte en su testigo activo.

Papa Francisco (2016 y 2017): En un gesto de enorme trascendencia, elevó su memoria litúrgica al rango de Fiesta , otorgándole la misma categoría que a los apóstoles varones. Francisco la definió como la «Apóstol de los Apóstoles» y el modelo de la «nueva evangelización» . Además, en 2017, la presentó como testimonio de la Divina Misericordia y «apóstola de la nueva y gran esperanza» . Este reconocimiento va más allá del valor simbólico: resalta su especial misión como modelo para el justo reclamo de reconocimiento, derechos y dignidad que las mujeres de hoy demandan en la sociedad civil y, muy especialmente, en la vida eclesial y religiosa.

Una figura de inspiración para hoy

El recorrido histórico de María de Magdala nos confronta con preguntas muy actuales. Cuando en el Evangelio Jesús le pregunta junto a la tumba vacía: «Mujer, ¿por qué lloras?» , hoy oímos resonar en ese llanto el eco de tantos siglos de invisibilización, desvalorización y postergación que las mujeres han sufrido en la sociedad y en la propia Iglesia. Para no seguir llorando, nuestra responsabilidad hoy es volver la mirada a las fuentes del Evangelio. Allí descubrimos que el proyecto del Reino de Jesús nació con un discipulado de iguales , donde hombres y mujeres compartían la misión. Santa María Magdalena, la principal testigo del misterio pascual, nos inspira y nos impulsa a seguir trabajando decididamente por una Iglesia donde la dignidad, la voz y el liderazgo de las mujeres sean plenamente reconocidos y celebrados en la vida de nuestra comunidad.

¡Feliz Día de María Magdalena!


Imagen: La disputa sobre la Trinidad de Andrea del Sarto.

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